La Venta De Casas En El Mundo De Internet

Una de las cosas que pensaba cuando aún era un poco inmaduro en esto del Internet es que cualquier cosa se podía vender por Internet, pensaba que cualquier cosa.

¿Se Puede Vender Cualquier Cosa?

Pensaba que era igual de fácil vender una casa por Internet como vender un libro electrónico cualquiera y ni siquiera me había puesto en los zapatos de un comprador que quisiera comprar una casa. ¿Realmente la iba a comprar por Internet? Pues ¡por supuesto que no! Una casa es un bien muy caro y vas a tener que analizar muchas cosas, no sólo ver fotos y tomar la decisión de compra. Con un terreno si es posible y de hecho lo he visto hacer, pero con una casa, ñaca, no va a pasar nunca. Es por eso que a acepto de buen grado promocionar casas que están en provincias porque el cliente puede ver el inmueble sin problemas por Internet, total, un terreno es un terreno si desea, puede darse una vuelta por el mismo o verlo mediante Street View de Google que le dará una excelente idea de lo que hay en los alrededores, si es que no vive cerca del terreno.

Pues NO Tanto Así...

Obviamente, si le gusta el terreno, el cliente no va a sacar su tarjeta de crédito para hacer el pago. En primer lugar, el interés de un crédito hipotecario es infinitamente más bajo que el interés cobrado por una tarjeta de crédito y en segundo lugar, pocas líneas de crédito alcanzarían para comprar un terreno de regular tamaño, simplemente no es un medio que se creó para estos estos menesteres. Si al cliente le gusta el terreno que vio por Internet, la venta se tiene que concretar en la notaría, preparando un cheque de gerencia para que se lo pueda dar al vendedor y luego subir la escritura a registros públicos para que la propiedad quede registrada. Tiene que haber mucha contrastación de hechos, lectura de la partida electrónica, negociación de precio, evaluación de los detalles, no olvides que estás haciendo una gran compra aquí y hay que considerarlo todo con detenimiento, no estás comprando un producto de $29 dólares donde se fallas, pues no importa, pero si la malogras en una compra de $700,000 dólares, pues ahí sí que la embarraste.

¿Entonces?

Entonces la venta no se finalizó en Internet, pero definitivamente fue el medio por el cual comenzó todo, por lo que sigue siendo válido el hecho que se puede vender casas a través de Internet, sólo que no puedes pretender que todo el proceso de venta se de en Internet porque no está preparado para esto. Si existiesen los recorridos virtuales en 3D, acceso a notarías de manera virtual y bancos también con acceso virtual y directo, quizá en este caso si se podría iniciar la venta de una vivienda por Internet y cerrar el trato online, pero como están las cosas actualmente, aún esto no es posible.

Hay muchos casos en que se dice que la gente hace su investigación en Internet, para luego ir a una tienda a comprar. La cosa es que muchos usuarios aún no se sienten tan seguros de realizar la compra en Internet y prefieren la confianza de ir a un local como tradicionalmente se hace, para concretar su compra, ya sea por diversos miedos (a que los estafen, a que le roben los datos de la tarjeta de crédito, a que le cobren doble, entre otros miedos infundados) o porque aún no se sienten cómodos terminando el proceso de compra por Internet. A modo personal, puedo contarte un caso: estaba por comprar una olla a presión por Internet y encontré una que me gustaba, pero una vez que estaba listo para pagar en Internet, leí las condiciones del servicio y decían que iban a demorar 1 semana en despachar el ítem. Cancelé la compra, tomé el auto, 5 minutos después estaba en Ripley y compré la olla a presión. Simplemente no quería esperar 1 semana para que me trajeran mi compra. En este caso no había dudas, ni miedos, simplemente que su proceso de despacho online era tan lento que simplemente no quería esperar tanto para hacerle ese regalo a mi esposa.

Conclusión

Si bien Internet es un excelente medio para promocionar cualquier cosa, aún existen productos que se van a seguir comprando en tienda o se van a cerrar en algún lugar diferente de Internet, simplemente porque no todos los procesos están preparados para cerrarse online o por expectativas o miedos de los clientes que no se adaptan tan rápidamente a los nuevos medios.